¿Hasta cuando tengo que sufrir por culpa de las emociones? ¿Por qué las emociones nos pueden traicionar justo en ese momento cuando más las necesitamos? Como por ejemplo, antes de una prueba, en una entrevista de trabajo, con esa persona que más me gusta, cuando me van a evaluar, cuando tengo que llamar la atención a alguien, con mi pareja, con hijos, con jefes, clientes, profesores, etc, ¿Cuál es la situación que te afecta a ti?
¿Es algo nuevo?, ¿Algo que nunca ha ocurrido antes? O corresponde a esa antigua emoción que no logro anular y que me persigue y crece en ese momento menos oportuno.
En mi experiencia, crecí con la idea de que las emociones debían ser controladas, ¿cómo era posible que una persona razonable fuera dominado por sus emociones? Así que me crié tratando de dominar las emociones, con el mejor recurso que tenía disponible: negar aquellas emociones desagradables. Cada vez que aparecía la emoción, mandaba una serie de reproches, “cómo es posible que yo sienta miedo, pena, confusión”, y probablemente muchas otras. Al menos de forma publica, en privado, pensando que estaba totalmente loco, y que era un débil, no lograba contener las lagrimas cuando había terminado con aquella novia que tanto me gustaba, y la desesperación por aquel ramo en la universidad que no lograba comprender. Me preguntaba, ¿cuando va a terminar esto? Porque era obvio, yo era la única persona en el mundo que experimentaba este doble estandar emocional, y para peor, esto mismo me alienaba. En ese tiempo pensaba que durante algún momento de mi vida, las emociones caerian rendidas a mis pies, y podría finalmente disfrutar en paz. Pero esto no ocurria nunca, hasta que vi las cosas de forma muy distinta.
Conoce a tu enemigo
Cuando tengo que solucionar un tema, y no se como se hace, busco con los recursos disponibles, por ejemplo, en internet, a la gente que conozco, y si puedo a algún experto en el tema. Cuando creo que es un tema que no tiene arreglo, no busco nada, porque es mi condición, es mi naturaleza, nada que hacer, estoy destinado a sentirme de esa forma, si lo he hecho toda la vida, cómo podría ser diferente?
Es hora ya de un nuevo paradigma emocional: “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado.” Sun Tzu en El Arte de la Guerra. Es una excelente manera de finalizar la guerra, conociendo a fondo esta emoción para pasarla de “enemigo” a hacer las paces, y convertirla en el mejor aliado que podamos tener.
Mi propio experimento emocional
Es mucho más fácil habitar las emociones que evitarlas y para eso, necesito dejar salir libremente esta emoción. Si estoy muy acostumbrado a negar la emoción, lo más probable es que inicialmente me sienta desbordado por la emoción. Después de todo, es una energía enorme que estoy liberando (emoción: energía que lleva al movimiento). Para conocer la emoción debo aceptarla, dejar que fluya, después de todo, requiere un gran esfuerzo y energía negar lo que siento, y si llevo años practicando la negación, será todo un arte experimentar los cambios. Entonces, dejo salir la emoción, idealmente en un ambiente controlado, y para ser justo con el resto, hasta puedo advertir que estoy generando un experimento emocional, y que me tengan un poco de paciencia y que pueden observar cambios en mi forma de actuar. Dado que las emociones son una forma de energía gatillada por químicos a nivel cerebral, debo conocer como se siente esa energía, tal como si fuera un científico experimentando conmigo mismo. Me observo, y con esto mirar directamente a los ojos a la emoción:¿Cómo se siente la emoción? ¿Físicamente, dónde se siente la emoción? ¿En qué parte del cuerpo? ¿Cómo está mi respiración? ¿La intensidad durará para siempre? En mi experiencia ignorar una emoción, requiere un gran esfuerzo cada vez más grande que además impide darme cuenta de lo que ocurre a mi alrededor y me aleja del resto de las personas y de la alegría. Conociendo la emoción, me permitirá destinar todo el esfuerzo de negación en cualquier otra cosa que yo elija, y además habré convertido un enemigo en un nuevo mejor amigo, ya que no será necesario temer más esa emoción.
BGB2011
jueves, 2 de junio de 2011
Opinión: ¡Esa emoción que no me deja en paz!
Etiquetas:
coaching,
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espiritualidad,
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