"Un niño me preguntó, ¿Qué es la hierba? mientras me la mostraba a manos llenas;
¿Cómo podría contestarle?... lo ignoro tanto cómo él." -Walt Whitman
¿Con qué lentes veo el mundo?
Cada persona tiene su historia propia y difícilmente habrán dos exactamente iguales. Basta con preguntarle a una madre ¿qué tan parecidos son sus hijos? para ver que sujetos bajo condiciones similares se comportan diferente, en cuanto a sus necesidades, como viven sus experiencias e inquietudes, lo que finalmente los convierte en el ser que son. Esto es el punto de partida del coaching, todos son diferentes y cambiantes. No soy la misma persona antes que después de almuerzo, antes o después de vacaciones, un viernes que un domingo, en verano que en invierno. Por lo tanto, el coaching comienza asumiendo que cada persona es un observador diferente, existiendo tantos observadores como personas en el mundo. Esto es importante en la medida que yo pueda aceptar que cada persona ve desde su observador. Esta aceptación corresponde a lo que Humberto Maturana llama "Legitimo Otro", aceptar que otra persona es capaz de tomar decisiones de forma autónoma. Con esto en mente, el coaching no impone visión alguna sobre el coachee (persona que recibe coaching) y funciona iluminando lo que hasta ese momento había permanecido oculto. El coach es un espejo de la persona que quiere recibir coaching. Pueden existir momentos donde no es fácil ver cuales son los siguientes pasos a seguir. Como por ejemplo, si el notebook no funciona, y yo no tengo las competencias para solucionarlo, recurriré a alguien que sí las tenga. Lo mismo ocurre con el auto y mecánico. El coach trabaja sobre el lenguaje, el cuerpo y las emociones, sobre lo que se dice, cómo se dice, lo que no se dice para mostrar por donde seguir.
¿Para quién sirve el coaching?
El coaching sirve para todos los que quieran modificar algo en su vida, buscar aquello que está faltando para tener un poco más de tranquilidad, paz, felicidad, para los que no quieren estar más triste, para los que se enfrentan a decisiones difíciles. Para aquel que no está disfrutando su vida, y no sabe por qué, para aquel que va a trabajar desmotivado, para el que ha postergado algo significativo. Imagino muchísimos casos más. A mi me ha servido para encontrar mi autenticidad y conectarme con mi espontaneidad. Me ha enseñado a convertirme nuevamente en un ser humano, con emociones, consciente del cuerpo y a elegir lo que pienso.
Esto es una invitación para aquellos interesados en explorar las posibilidades que puede abrir una sesión de coaching y a elegir los lentes con los que vemos el mundo.
jueves, 12 de noviembre de 2009
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