martes, 15 de diciembre de 2009

Crecimiento Emocional

Las emociones son anteriores al lenguaje verbal, y es parte fundamental de cómo conocemos nuestro entorno y al resto de las personas. Cada emoción nos dice algo, sobre lo que nos importa, lo que nos desagrada, la injusticia, la perdida, etc. Si no permitimos experimentar las emociones hay mucho conocimiento que simplemente estamos perdiendo sobre cómo somos nosotros mismos.

Pareciera ser que no fue hasta hace poco que las emociones volvieron a capturar importancia en el último tiempo con la aparición de la Inteligencia Emocional de Daniel Goleman. Sin embargo ¿cuanto queda por aprender? y lo más importante ¿por qué son tan importantes?

Las emociones quedaron relegadas a segundo plano cuando la verdad se refería a aquello que no cambia, lo que permanece inmutable en el tiempo, como por ejemplo las propiedads matematicas o fisicas. Lo que cambiaba era considerado alejado de lo divino y no era objeto de estudio. Por lo tanto, las emociones fueron relegadas a un segundo plano y considerado un elemento propiamente femenino. Pues bien, luego de más de 2000 años, nos hemos dado cuenta que todos experimentamos emociones, y que estas no son ni malas ni buenas, sino que nos ocurren. Pero como nos hemos literalmente entrenado en reprimirlas estamos lejos de convertirlas en herramientas extremadamente poderosas para enfrentar nuestra vida. Por su puesto, no todo el mundo reprime de una misma forma las emociones como también hay quienes son muy buenos para experimentar amor, odio, ternura, tristeza, temor y alegría. La pregunta es cuando yo he bloqueado una emoción por mucho tiempo en mi vida como sabre que hacer con la emoción una vez liberada. Para esto es necesario dos componentes, uno es diferenciar el fenómeno de la explicación y el otro es el cuerpo, lugar donde se sienten las emociones.

Fenómeno y Explicación
Este término proviene del Biólogo Humberto Maturana, quien se dio cuenta que el evento que ocurría era diferente a la explicación que yo le puedo atribuir. Sin embargo es frecuente que estos dos hechos estén tan consolidados en la mente que no sea posible separarlos. Con las emociones ocurre que primero experimento la emoción y luego encuentro una explicación para justificar por qué me siento como me siento. Por ejemplo, una persona triste, con un estado de ánimo de tristeza, encontrará millones de razones por qué estar triste. Puede que muchas de ellas estén plenamente justificadas, sin embargo encontrará razones también para justificar su estado de tristeza. Esto lo llamaré LA EXPLICACIÓN y el fenómeno es sentir la tristeza. Sin embargo ¿Qué es la tristeza? La tristeza la definimos como "he perdido algo importante para mi" y esta sensación es física y se refleja en el cuerpo.

Cuerpo
El cuerpo es donde experimento las emociones por lo se puede identificar el lugar preciso donde se siente una emoción en particular. Cuando experimento temor, será en un lugar del cuerpo diferente a cuando experimento alegría. Una vez identificado el lugar, puedo darme cuenta de qué emoción estoy sintiendo para luego separar la explicación. Esto es lo fundamental, separar la explicación que llega al lenguaje, porque estamos fuertemente entrenados para encontrar explicaciones. Sin embargo, si estoy acostumbrado a bloquear las emociones será muy difícil entender que es aquello que me ocurre y encontraré razones confusas para explicar o justificar el cómo me siento. También puede ocurrir que no tenga idea que hacer cuando me siento de determinada manera, y puedo caer en que sentir miedo es malo, sentir tristeza es malo y cuando el cuerpo lo experimente intente por todos los medios de entrar a una nueva emoción, como por ejemplo la alegría. Sin embargo, si dejo que mi cuerpo experimente la emoción, evitando la explicación podré asilar el efecto de la emoción y así lograr conocerla.

Conociendo las Emociones
El cuerpo experimentas las emociones y si las identifico podré aprender de ellas. Esto es dejar que entren, no frenarlas y esto puede ser una experiencia muy intensa. Sin embargo, esto es lo que me permite conocerlas y crecer. Una persona que no deja la ira salir frecuentemente, es muy probable que cuando se enoje se enoje. Es decir, una emoción que desborda, y la persona no tenga la capacidad de manejar su emoción, sino que sea la emoción la que lo maneje a él. Ahora, como cada vez que deja salir su ira queda algún problema, la persona podrá tener el juicio que enojarse es malo, cuando lo que ocurre es que la persona no sabe como utilizar la ira y por eso decide bloquearla. Posteriormente podrá llegar a sentirse muy mal en su autoestima porque no tiene la capacidad de imponer limites frente a otras personas. Es como si alguien cada vez que hablara lo hiciera tan fuerte que gritara, por lo que en algún momento de su vida decide no hablar más. Trabajar las emociones es dejar que el cuerpo las experimente entendiendo que son emociones y que tienen un lugar especifico donde se sienten. A esta altura es diferente estar terriblemente enojado que experimentar en el cuerpo intensamente la ira.

Pasos para el Crecimiento Emocional
1. Separar las explicaciones automáticas de las emociones del fenómeno que experimenta el cuerpo con cada emoción
2. Dejar que las emociones fluyan para conocerlas bien.
3. Identificar en qué parte del cuerpo se siente cada emoción a medida que estas surjan
4. Después de todo esto preguntar "qué me quiere decir lo que estoy sintiendo"

Un coach es una persona preparada para liberar emociones, donde las emociones estén al servicio de la persona y no la persona al servicio de las emociones.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Bienvenidos al Blog de Benjamín García Coach

"Un niño me preguntó, ¿Qué es la hierba? mientras me la mostraba a manos llenas;
¿Cómo podría contestarle?... lo ignoro tanto cómo él." -Walt Whitman

¿Con qué lentes veo el mundo?

Cada persona tiene su historia propia y difícilmente habrán dos exactamente iguales. Basta con preguntarle a una madre ¿qué tan parecidos son sus hijos? para ver que sujetos bajo condiciones similares se comportan diferente, en cuanto a sus necesidades, como viven sus experiencias e inquietudes, lo que finalmente los convierte en el ser que son. Esto es el punto de partida del coaching, todos son diferentes y cambiantes. No soy la misma persona antes que después de almuerzo, antes o después de vacaciones, un viernes que un domingo, en verano que en invierno. Por lo tanto, el coaching comienza asumiendo que cada persona es un observador diferente, existiendo tantos observadores como personas en el mundo. Esto es importante en la medida que yo pueda aceptar que cada persona ve desde su observador. Esta aceptación corresponde a lo que Humberto Maturana llama "Legitimo Otro", aceptar que otra persona es capaz de tomar decisiones de forma autónoma. Con esto en mente, el coaching no impone visión alguna sobre el coachee (persona que recibe coaching) y funciona iluminando lo que hasta ese momento había permanecido oculto. El coach es un espejo de la persona que quiere recibir coaching. Pueden existir momentos donde no es fácil ver cuales son los siguientes pasos a seguir. Como por ejemplo, si el notebook no funciona, y yo no tengo las competencias para solucionarlo, recurriré a alguien que sí las tenga. Lo mismo ocurre con el auto y mecánico. El coach trabaja sobre el lenguaje, el cuerpo y las emociones, sobre lo que se dice, cómo se dice, lo que no se dice para mostrar por donde seguir.

¿Para quién sirve el coaching?
El coaching sirve para todos los que quieran modificar algo en su vida, buscar aquello que está faltando para tener un poco más de tranquilidad, paz, felicidad, para los que no quieren estar más triste, para los que se enfrentan a decisiones difíciles. Para aquel que no está disfrutando su vida, y no sabe por qué, para aquel que va a trabajar desmotivado, para el que ha postergado algo significativo. Imagino muchísimos casos más. A mi me ha servido para encontrar mi autenticidad y conectarme con mi espontaneidad. Me ha enseñado a convertirme nuevamente en un ser humano, con emociones, consciente del cuerpo y a elegir lo que pienso.

Esto es una invitación para aquellos interesados en explorar las posibilidades que puede abrir una sesión de coaching y a elegir los lentes con los que vemos el mundo.